Es la una de la madrugada y me ha dado por pensar en el tiempo. Mala hora para eso, lo sé.
La idea parte de siguiente premisa: ¿Y si el tiempo fluyera en las dos direcciones y nuestra consciencia solo nos dejara verlo en una? No hablo de DeLoreans ni de paradojas familiares. Hablo de mirar la película de nuestra vida rebobinada y preguntarse si tiene menos sentido que la original.
Pongamos una piedra. Alguien la coge del suelo, la lanza y rompe un cristal. Hacia delante todo encaja: causa, efecto y alguien que va a tener que pagar el cristal. Ahora rebobina. Los cachitos se juntan, la piedra sale despedida hacia atrás, aterriza con una puntería certera en una mano y esa mano la deja con cuidado en el suelo, justo donde estaba.
Visto así, el cristal roto deja de ser la consecuencia. Es lo que atrae a la piedra.
La física
Lo qu parece un ejercicio curioso, en física esto no parece tan disparatado. Casi todas sus leyes funcionan igual en los dos sentidos: en un video de dos bolas de billar chocando, inveirtes el sentido, y es indistinguible el sentido original (obviamente tendremos que hacer un video corto). La dirección la marca el desorden, la entropía: un cristal se rompe en mil pedazos, pero mil pedazos no se juntan en un cristal (salvo en el rebobinado). La memoria solo puede formarse en el sentido en que crece ese desorden. Por eso recordamos el ayer y no el mañana. Wheeler y Feynman llegaron a trabajar con ondas que viajaban hacia atrás en el tiempo… y las cuentas salían.
Así que quizá vemos el tiempo avanzar por pura construcción: la consciencia está hecha de ese avance.
Las ideas llegan enteras
Si lo aplicamos a las ideas, a como imaginamos el desarrollo de una situación: hacia delante, una idea se construye: una intuición, levantas la ceja, le das vueltas y finalmente algo que se puede ejecutar. Hacia atrás, la idea llega completa. Te golpea entera, sin aviso, y tu cerebro la va desmontando pieza a pieza hasta que solo queda una sensación difusa. Y luego nada.
Entonces aprender y olvidar serían el mismo proceso leído en sentidos opuestos. Estudiamos hacia delante y nos despedimos de la información hacia atrás (aunque con el estudio también sucede hacia delante XD).
Si las acciones dejan de tener causas, pasan a tener propósitos. Todo ocurre para algo. El cristal necesitaba una piedra, y la piedra acudió. Aristóteles lo llamaba causa final, y la ciencia moderna se pasó siglos quitándosela de encima. Rebobinar la devuelve.
Prepararse para el pasado
Lo que me lleva a la frase que me tiene despierto: llevamos toda la vida preparándonos para el pasado.
En la película El curioso caso de Benjamin Button nace viejo, con todo aprendido, y va soltando experiencia hasta llegar a la cuna. Cada día sabríamos un poco menos y estaríamos un poco menos preparados para lo que seremos.
No sé si el tiempo fluye en las dos direcciones. No se si la pregunta siquiera tenga sentido fuera de mi cabeza a estas horas. Pero me quedo con la imagen: un cristal roto esperando, paciente, a que alguien recoja una piedra del suelo.