Imagínate mirando por la ventana, llueve, pasan 2 coches por delante de tu casa en direcciones opuestas, pestañeas, ¡un estruendo! 1 segundo después, tus ojos vuelven a enfocar, los dos coches están parados, los dos abollados, no es un gran golpe.
¿Qué ha pasado durante ese segundo?
Pues para nosotros, en un primer vistazo, la respuesta es clara: dos coches han chocado enfrente de tu casa, supongo que a causa de la lluvia.
Pero realmente han sucedido un montón de cosas. Una de las más impresionantes es que te encuentras a cientos de kilómetros de tu posición: teniendo en cuenta la rotación sobre sí misma de la Tierra estás a unos 400 metros (suponiendo que estés cerca del ecuador), más la traslación alrededor del Sol a 30 km, y no solo eso, el sistema solar respecto de la Vía Láctea a 250 km, pero además la Vía Láctea se desplaza a más de 500 km/s. Finalmente el accidente ha sucedido fuera de tu país.
Pero no solo tu posición ha cambiado, también ha cambiado tu entorno: para ti continúa lloviendo, pero las gotas que estás viendo son las que hace un segundo se encontraban 20 metros por encima de tu casa, y las gotas que caían hace 1 segundo ahora forman parte del torrente que discurre por la cuneta. Los vecinos que han escuchado el estruendo han dejado de pensar en sus cosas, y en el mismo segundo todos han cambiado el motivo de sus pensamientos hacia el accidente, y probablemente hayan movido la cabeza. Es otoño, a uno de los árboles de enfrente de tu casa se le acaba de desprender una hoja; si no fuera por el accidente, tu mirada se centraría en ella, o en alguno de los peatones que circulan por la calle, y que han actuado de la misma manera que los vecinos, solo que a la vez han apretado instantáneamente la mano con la que sujetan el paraguas.
Pero todo esto está a punto de cambiar, pestañeas.